martes, 1 de diciembre de 2020

Incomodidad Sexual

Cuando mis amigas adolescentes se iniciaron en la sexualidad y contaban sus historias de su primera vez, yo lo contrastaba con lo que decían mis amigos varones y sonaba a una pesadilla. La percepción que tenían las mujeres era diametralmente opuesta a la de los hombres.

Mis amigas se encontraban inundadas en temores y miedos asociados a su perfil social, como por ejemplo se estilaba recomendarse entre amigas la no realización de felaciones, debido a que si el varón receptor decidía divulgar dicha información no sería posible desentenderse del estigma asociado, situación similar sucedía con ciertas posiciones sexuales (como la penetración vaginal desde atrás con la mujer encontrándose a gatas) y no mencionar el tabú respecto al sexo anal. En general no había que demostrarse muy entusiasta ni conocida en el tema... O por lo menos fingirlo, para no exponerse a escarnio social. 

Poco se conversaba de los dolores de la penetración, o de las incomodidades asociadas, ya que se asumía como algo inherente a la relación sexual.

Mi comienzo en la sexualidad fue temeroso... En parte porque los varones parecían parte de una facción enemiga que podía fácilmente destruir mi autoestima como consecuencia de una actividad (sexual) que claramente ninguna de mis amigas se atrevía a tildar de placentera y yo carecía de otros referentes.

Como consecuencia de lo anterior, me sentí mucho mas segura de descubrir los misterios de la sexualidad bilateral con mujeres, quienes fueron mis compañeras en el descubrimiento del placer sexual. En especial hubo una mujer en mi vida que convirtió la experiencia sexual en una actividad adictiva, totalmente placentera y ajena a todo dolor e incomodidad, y fuimos muy plenas por más de dos años probando absolutamente todo lo que podíamos hacer con nuestros cuerpos en la más completa libertad e intimidad.

Por supuesto nada es eterno, y mi compañera y yo nos separamos después de mas de dos años. Para mi gran sorpresa (y probablemente la de todos que me conocían) mi siguiente interés "emocional" fue un hombre del cuál me enamoré y desee con todas mis fuerzas que me correspondiera.

Logré su atención y comenzamos a frecuentarnos y conocernos (siempre en lo social, afectivo emocional) ya que aún éramos jóvenes y el no tenía muchas experiencias sexuales que añorar, lo que complicó un poco las cosas, ya que nunca mentí sobre mí misma, el sabía de mi pasado con una mujer importante para mí.

Afianzado los sentimientos, comenzó la exploración de esta nueva sexualidad, desconocida para mí, que hizo aflorar los temores de mi adolescencia.... ¿Qué pensará él sobre que hagamos esto o esto otro? ¿Puedo confiar en que no piense que soy una "suelta"? ¿Mi experiencia sexual lo intimidará?.

A los antiguos temores se sumaron nuevos, ¿Cómo se conversan estos temas?, ¿Se ofenderá si le pido que nunca comenté lo que hacemos en la intimidad o eso se da por sentado? 

Cuando finalmente comenzamos a incursionar en actividades sexuales el carecía de toda formación, conocimiento, noción, o apoyo de algún tipo que lo guiara.... Por tanto comenzó un nuevo capitulo en mi vida que, para estos efectos, denominaré "incomodidad sexual".

En primer lugar... Nunca había sentido "dolor" durante el sexo, ni siquiera un poco. La penetración de un pene fue todo menos cómoda, imaginé que se debía a que "era mi primera vez" pero eso carecía de sentido, ya que en mis experiencias sexuales con mi anterior amante femenino también incursionamos con juguetes de diversos tamaños, por tanto al final del día no era el tamaño de la penetración. Siendo honesta.... ¿Cómo puede doler más la penetración de un pene que de un juguete plástico de dimensiones superiores?

¿Entonces que era?... Con el pasar del tiempo lo descubrí, era el momento. Yo no estaba preparada para esa dimensión en ese momento, sino que probablemente lo estaría en un momento posterior.

Cuando descubrí que el problema era el momento, fue peor.... Porque el cuerpo humano es mas honesto de lo que las personas nos atrevemos a pensar o comunicar, por tanto cuando llegaba el momento de la penetración mis músculos involuntariamente se contraían en la expectativa del dolor que mi cuerpo intuía se avecinaba, empeorando la situación. El momento de la penetración se convirtió automáticamente en mi momento menos favorito, y en mis peores días, en mi razón para no iniciar ningún tipo de aproximación sexual.

Con un temor bastante fundado de herir sus sentimientos, me tomó un trabajo mental el comunicar dicha situación y subsanar el momento incomodo. El proceso no estuvo exento de problemas, cuando mi cuerpo se tensaba y el ejercía presión, como olvidándose (convenientemente) de que un cuerpo receptivo no batalla, y que la batalla en ese ámbito debe ser siempre percibida y comprendida, yo me resentía o enojaba, porque después de experimentar relaciones sexuales sin dolor no hay vuelta atrás, nunca aceptarás que alguien disfrute a través de tu dolor, es injusto, es cruel y nunca debemos resignarnos. Pero lo logramos y en pocos meses mi cuerpo ya no temía el momento y era capaz de recibir la penetración en completo relajo y aceptación, y en consecuencia el dolor desapareció.

Superado lo anterior viene la expectativa del placer, ellos cargan con hartos estigmas también de una formación inexistente en el tema y se esperan los correspondientes orgasmos... Que siendo honesta durante un buen tiempo fueron sólo de él, situación que lo llenaba de frustración, esos eran los momentos en que comprendía porque se habla de mujeres que fingen orgasmos, a veces el amor te lleva a tratar de evitarles ese daño pero termina causando uno peor.

Mi frustración por una vida sexual semi satisfactoria, fue bien encubierta con harta comprensión y apelando internamente a todos mis sentimientos por él y en la honesta expectativa de mejora. 

Tuvimos profundas conversaciones respecto a las reacciones del cuerpo, que después del relajo en la penetración, la tensión es buena, bienvenida, y conduce al orgasmo. Que los ritmos deben acompasarse, para llegar a "nuestro ritmo", que no es de él y no es el mío.

Creo que lo más difícil de abordar, es la eyaculación precoz, y en este momento analicémoslo desde lo mas literal del concepto... "Eyacular antes de lo esperado", lo digo de esta forma debido a que un coito de 1 hora puede ser insatisfactorio si no hay conexión o se eyacula en el momento previo al orgasmo femenino y no se subsana con alguna actividad posterior que lo consiga.

Me di cuenta, que como el era inexperto, la eyaculación precoz era su mayor temor y por tanto incurría a cuanta estrategia pudiera darle seguridad, situación que nuevamente trajo inconvenientes...

Noté que en instancias el se "perdía", me refiero a que trataba de pensar en cosas no sexuales o incluso contrarias al sexo, para retrasar el momento de la eyaculación, y eso me sacaba totalmente del momento y la sensación de goce. Cuando eso ocurría, él no "daba en el clavo", pasábamos de estar en un coito donde cada estocada era preciosa, totalmente sincronizada, nuestros músculos tensos como un orgasmo que se sostiene en el tiempo, a algo completamente mecánico que retrocedía el tiempo a un momento muy anterior al goce. 

Situación que a todas luces carece de sentido.... El no me estaba haciendo un favor retrasando su orgasmo, estaba arruinando un momento precioso, que daba lo mismo si el terminaba antes porque si eso ocurría, a veces con tan sólo un par de toques o alguna actividad muy reducida posterior el orgasmo de él, era 10 veces mejor que construirlo de cero.

La eyaculación previa al orgasmo femenino no es esencialmente insatisfactoria, siempre y cuando sea ese el momento en el que ocurre y pueda terminarse en un buen orgasmo de ambos. Pero para conseguirlo hay que sentir cada respiración y cada músculo contraído, no huir de eso por temor a avergonzarse a sí mismo.

Lo anterior... tomó mucho más trabajo. Era dejar atrás la idea preconcebida del sexo, aunque la batalla no terminaba ahí.

Mis cuestionamientos fueron mas allá..... En cada encuentro sexual ¿Debe necesariamente haber penetración ?.... Es la gran pregunta que creo continuó a este crecimiento en lo sexual. ¿Puedo llevarte al orgasmo mediante otro método distinto que no signifique introducir el pene en la vagina y después llegar al orgasmo mediante otro método, sin que sintamos que no tuvimos relaciones sexuales?

Creo que fue lo más difícil de abordar debido a mi pasado sexual con mujeres, tuve mucho miedo a que el pensara que no lo deseaba, o que no estaba satisfecha con él como hombre y añoraba el sexo con mujeres. Pero no se trataba de eso, sino que de la liberación, de no seguir rutas preestablecidas que conduzcan siempre a lo mismo, sino que conseguir el placer de todas las formas posibles.

La sexualidad sigue siendo un tema complejo y cuesta desde lo personal asumir el problema como tal para resolverlo, probar eventuales caminos de solución, para con posterioridad comunicarlo de la manera adecuada, que lejos es la parte más difícil.

Me digo a mi misma "no debo resignarme a una mala sexualidad", "no debo permitir que mis miedos nublen lo que siento", "debo ser capaz de decir lo que siento, "no debo herir los sentimientos de mi pareja al comunicarlo", "debo confiar en quien comparte mi cama o debo dejarlo", "debo pensar siempre en como sentirme mejor y hacer sentir mejor" y por último "NO DEBO CONFORMARME CON MENOS!".




miércoles, 2 de septiembre de 2020

POPULISMO Y HAMBRE

He leído en el último tiempo a propósito de las tramitaciones de retiro del 10% de la AFP, impuesto a los super ricos, remuneración de emergencia, seguros de cesantía, postnatal de emergencia, canastas familiares y un sin fín de discuciones respecto a como enfrentar la deblaque social ya existente en el país pero profundizada con la pandemia.

Cada vez que leo a los expertos debatir respecto a "efectos negativos en la economía" o "créditos blandos para ayudar a la clase media, mi cabecita loca se pregunta ¿estos señores estan locos, psiquiatricos, psicoticos?

Me explico, con mis humildes estudios soy capaz de comprender a lo menos a vuelo de pájaro (como decía mi difunta abuela) la mayoría de los temas tratados y comprendo los argumentos dados a un favor y al otro, como en todo en la vida, nadie esta totalmente en lo correcto ni nadie totalmente equivocado, pero... Es una discusión simplemente teórica!

Siempre los análisis teoricos realizados por los expertos en algún momento deben decantar en lo concreto... Si determinan que una formula no es la mas adecuada deben corregirla, y en la eventualidad que no se pueda, proponer o idear una que si funcione.


Pero posterior a eso, es necesario resolver los problemas sociales que existen en el país, y considero que es muy fácil tildar de "populismo" cualquier medida que trate de implementarse que vaya en auxilio de la extrema pobreza que se ha profundizado por la crisis sanitaria, eso no es razonable.

Este análisis le hace sentido a quien no esta pensando en que comerá mañana, la gente se encuentra viviendo como si fueran animales salvajes en una carrera por la mera sobreviviencia, eso es barbárico en estos tiempos, considerando que yo misma estoy escribiendo desde la comodidad de mi casa, en mi notebook con internet ilimitada, pero por otro lado hay gente que está haciendo cola en una olla común esperando que las raciones alcancen para alimentar a la parentela que espera esa fuente de alimentación, Ojo hay que tener en consideración que en ocasiones esa comida es la única fuente calórica que está recibiendo la gente de algunos sectores.

Mon Laferte dijo en festival de Viña "Hay mucha gente que no sabe lo que es cagarse de hambre", lo paradógico de esta frase es que en estos momentos en el país hay mas gente que sabe lo que es estar privado de alimento, acostarse con hambre para levantarse con la incertidumbre de satisfacer una necesidad tan básica, que acomodados como tu y yo desconocemos.


El humor

Tengo un grupo de amigos muy cerrado que durante toda el tiempo de pandemia nos hemos seguido juntando porque todos trabajamos desde casa y vivimos a una casa de distancia, situación que nos ha permitido acompañarnos y ayudarnos en ese tiempo tan difícil..

Dicho lo anterior, les cuento mi ultima experiencia con la comedia humorística.

El otro día en mi casa compramos vía Comediaplay el último show de Edo Caroe, que es uno de mis humoristas preferidos, su humor negro y odioso me es especialmente divertido, y siendo sincera el show fue tremendo, me cayeron lagrimas de risa en unos momentos y quede totalmente conforme con la rutina.

El problema vino después....

Edo en sus shows tiene un personaje llamado "El tío Nibaldo", que imita a un personaje de su infancia especialmente machista, homofóbico, con un terrible historial de relaciones entre hombres basado en la descalificación y que valida la violencia como una forma válida de comunicación. 

Esto es latamente explicado por Edo desde la perspectiva de que fue difícil para él decodificarse de dicha crianza e imita a la perfeccción el tono, las situaciones y las agresiones del tío durante su infancia. 

El personaje es brillante, te recuerda aquellos episodios en la infancia donde solo había dos tipos de mujeres "las para casarse y las para el weveo", la femineidad como una forma de debilidad corporal y de carácter y un sin fin de traumas en el desarrollo de los niños y adolescentes quienes crecen a la sombre de estos personajes, que existen en la vida real, y que dependiendo de la cercanía se vuelven dramáticamente referentes.

Y todo partió con tallas fuera de la rutina entre amigos jugando video juegos como "maneja como hombre poh wn!", "Ya estay mariconeando".... y esto se extendió en una conversación de la cual debo admitir que me divertí y participé. Todo muy amistoso y siempre haciendo alusión a la rutina de Edo que habíamos mirado todos.

Al día siguiente las tallas continuaron en el mismo sentido, y se sumó la imitación del "enfermito" que hace Edo en su rutina haciendo mofa de una discapacidad intelectual y motora. Lo que debo admitir que no fue tan divertido porque es un poco vergonzoso ver desde afuera hombres viejos imitando el papel y riéndose de algo que en realidad no es muy divertido, pero lo dejé pasar debido a que en la rutina de Edo todo encaja muy bien y me pareció exagerado parar la situación cuando el día anterior me había reído mucho viendo la rutina.

Al tercer día... debo decir que me empezó a apestar, ya que las tallas ya nisiquiera hacían alusión a la rutina, sino que empezó la creación de material nuevo.

Ayer toque fondo con el tema, y decidí tener una conversación seria con  mi pareja sobre el tema debido a que me empezó a incomodar el tono machista de las tallas y la feminista dentro de mí se sintió traicionada.

Amor... Necesito conversar esto contigo... Mi pololo se sorprendió de lo que le estaba diciendo en un principio y me dijo que me amaba y que en ningún caso las tallas eran reales, que yo tenía mi propio espacio y respeto en nuestra casa, que es tanto mía como de él, y que todos me valoraban por lo que soy, pero le pedí que no me diera explicaciones y comencé con mis argumentos:

1.- La rutina perfecta de Edo es divertida, pero lo es especialmente porque la forma ofensiva de referirse a los temas responde a un libreto trabajado por un comediante para un show de comedia, y que en él se burla de las personas que aún en estos tiempos creen que es sano relacionarse de esa forma.

2.- Si bien el lenguaje ofensivo es divertido, existen mas tipos de comedia y es necesario seguir adelante, ya que no voy a estar todos los días conversando con personas que imitan formas de comunicación de personas en situación de discapacidad, se burlan de las mujeres o de los inmigrantes,  porque es ofensivo, ridículo y vergonzoso.

3.- Soy la única mujer en el grupo, por tanto no me voy a sentar mientras personas importantes en mi vida hacen comentarios machistas frente mío, asumiendo siempre que es una broma o que no se refieren a mi (Lo que es igualmente reprochable porque se estarían refiriendo a otras compañeras). Que me resisto a a pasar la vida mirando con indulgencia a quienes realizan los comentarios machistas, homofóbicos o racistas, como lo hacía mi abuela o mi madre con mis abuelos o tíos añejos. Eso es tema superado para mí.

4.- El lenguaje construye realidades, y yo espero estar construyendo un mundo distinto donde todos nos sintamos a salvo, por tanto no voy a fomentar este tipo de comunicación.

5.- Que existe el problema de sentirnos demasiado cómodos con éste tipo de interacción y podemos pasar a repetirlo frente a personas que podrían simplemente no entender la dinámica y ofenderse, o entendiéndola sientan lo mismo que yo considerándola inapropiada en un contexto social o en el realmente peor de los casos simplemente considerarla real y ver disminuida mi posición frente a este grupo de personas que se da la libertad de denostar a las mujeres en mi presencia.

6.- Mi petición fue sencilla, ya que no le pido que se ponga "brigido" y corte todo de raíz, sino que simplemente no se fomente este tipo de comunicación y que tratemos de volver al respeto.

7.- Por otro lado la conversación la tuve con él y no con todos, porque compartimos hogar y creo estar en el derecho de inicialmente no quedar como la "cuatica", situación que estoy dispuesta a asumir si nada mas funciona, sino que a sentirme respaldada por quien dice amarme y busca mi bienestar físico y emocional.

Y por último, y porque creo que toda conversación profunda para que tenga efecto debe partir desde la vulnerabilidad, le conté mis miedos respecto a la situación país actual que se esta viviendo... 

En todos los conflictos sociales, económicos, de revuelta, de guerra civil, de pobreza, de desabastecimiento o de cualquier otra índole, a lo largo de la historia de la humanidad, los grandes perdedores han sido las mujeres, los niños y los desposeidos.

Las guerras, sin importar el país o los motivos, las han ganado los hombres. Los conflictos armados versan sobre hombres con recursos y poder que entregan armas a hombres violentos y sin escrúpulos, para arrebatar lo que sea que los primeros codicien, promesándole a sus mercenarios que en la ocupación territorial pueden hacer y deshacer de manera impune. 

Como dato, las violaciones masivas mas grandes documentadas fueron durante la ocupación rusa en territorio alemán después de la segunda guerra mundial, pero estoy segura que simplemente no existe registro con antelación porque la historia la escriben los vencedores.... O sea los hombres.

Las mujeres se han convertido en botín, con largas listas de agresiones, robos, y violaciones, por tanto me parece un despropósito que con el lenguaje validemos cualquier tipo de vulneración a los grupos de riesgo en este contexto, ya que hoy mas que nunca debemos ser firmes en que no volveremos a tolerar estas situaciones y que en la realidad las condenamos para no volver a permitirlas.

Hoy tenemos que conversar este tema con nuestro grupo de amigos, que esperamos entiendan la postura y volvamos a la convivencia respetuosa que llevamos por mas de 30 años, para volver a reírnos de un show de comedia sin tapujos, simplemente porque es una ficción y no la consolidación como nuestra forma de vida.

Dejo en claro que mi compañero de vida entendió la situación a la perfección y se comprometió a retornar a la misión de paz que iniciamos juntos hace años atrás para exiliar de nuestra vida conductas que violenten la integridad emocional de personas, y que eventualmente puedan ser agredidas o discriminadas por los mismos motivos.

La sensación de seguridad la construimos todos, durante cada interacción de nuestras vidas.

Gracias Edo Caroe por hacerme reír hasta no poder más, y también por permitirme una instancia más de crecimiento personal y de responsabilidad afectiva.

jueves, 23 de julio de 2020

El Hambre

Crecí escuchando las historias de supervivencia y superación de mi padre, quien nació en una pobreza que fue profundizándose a medida que fue creciendo, hasta que cambió su propia historia ya de adulto...

Mi padre nació en una parte rural cerca de Talca, siendo el penúltimo hijo de mi abuela que tuvo en total 18 partos en el campo, mi papa cuenta que muchos de sus hermanos fallecieron a temprana edad, o derechamente en el parto, dice con nostalgia que muchos niños morían en el campo a propósito de diarreas o fiebres no tratadas.

Mi abuela, analfabeta total, quedo viuda cuando mi papa tenía 10 años, quedando sola a cargo de sus hijos, y también acogía a hijos de familiares que vivían en zonas aún mas rurales para que pudieran asistir a la escuela, era conocida como la Mami Chela por muchos niños abandonados quienes encontraron en casa de mi abuela un lugar seguro para estar.

Eran demasiadas bocas para alimentar, en la literalidad de las palabras, en una casa de dos piezas donde se apilaban niños y adolescentes para guarecerse del frío en el invierno.

Mi papa cuenta que muchos de ellos trabajaban en las chacras o haciendas vecinas, donde se les pagaba en verduras en la tétrica modalidad de "Tu paga es todo lo que puedas cargar de vuelta a tu casa", por tanto la niñez de mi papi estuvo marcada por largas jornadas en el campo, y largas caminatas con bolsas con verduras de las chacras para poder preparar comida en casa.

Para entender como mi abuela terminó en esta situación, les explico que ella proviene de una familia del campo, trabajadora de grandes haciendas de Talca, de aquella época, y mi bis abuelo tenía aun compadre solterón quien a los 40 y tantos años aún no "conseguía esposa", por tanto mi bis abuelo no encontró nada mejor que arreglar el matrimonio de mi abuela, analfabeta total, quien tenía 16 años en ese entonces, con su compadre.

Si bien el compadre no fue un pésimo marido para mi abuela (bajo los estándares de la época), le excedía en muchos años y al parecer nunca se imaginó que moriría antes dejándola en la mas absoluta pobreza, pero así ocurrió.

Cuenta mi papi que cuando tenía 8 años un profesor del colegio consideró que el "era buen alumno" y vio potencial en él, y decidió apradrinarlo para que diera los exámenes para asistir a la Normal de Curicó, donde podría internarse para educarse.

El profesor le ayudo a estudiar, lo postuló a la Normal, y cuando aprobó todos los exámenes y lo aceptaron como alumno, le compró el colchón para su litera en el internado y lo fue a dejar con sus cosas para que se instalara.

Mi padre cuenta con una calma asombrosa que no podía creer que en el internado le daban 3 comidas diarias, que si bien eran un poco precarias, eran mucho más que lo que había tenido en la vida.

Cuenta con un poco vergüenza que estudiaba, estudiaba mucho, estudiaba demasiado... Porque su mayor miedo era reprobar y que lo expulsaran, porque eso significaba volver a casa de mi abuela a pasar hambre.

Esa eterna hambre que lo hacía soñar con comerse una bolsa de pan entera, porque esos eran los sueños de mi papa cuando niño.... Comer hasta que no pudiera más, porque en sus recuerdos el acostarse con hambre, levantarse con hambre, trabajar con hambre, sobrevivir con hambre, era la pesadilla en vida.

Mi papi, tiene secuelas físicas de desnutrición infantil, sus piernas lo delatan. A pesar de que mi abuelo era un hombre que media por sobre el 1,80 mts, mi papa sólo alcanzó el 1,65 y los médicos dicen que ambos femur de las piernas de mi padre no se desarrollaron en su totalidad debido a la precaria alimentación y por tanto no pudo crecer en hasta la altura que correspondía.

Hoy si tu miras sus piernas, el largo de sus muslos no es coincidente con el resto de su cuerpo.

Mi papa, si bien nunca fue Allendista, dice "Cuando Allende proclamó el litro de leche diaria por niño" lloró... Lloró por los niños que al igual que él, un litro de leche significaba la certeza de tener algo para alimentarse todos los días.

Mi papa se tituló de profesor, y eventualmente en su vida se convirtió en director de establecimientos públicos, y es un enamorado de la educación pública en general. Siempre peleó por las raciones de alimentación de sus alumnos, porque el tiene un tema con el hambre, sufre aún por ese pequeño niño con hambre que vive dentro de él. El dice que la alimentación infantil debería estar garantizada por el estado, porque los niños no tienen la culpa de las decisiones de los adultos, y generar espacios seguros y cubrir sus necesidades básicas debería ser prioridad para el estado.

Estas son historias en mi vida, que si bien son cercanas, no son parte de mis vivencias. Lo escucho siempre (esta en una edad donde me cuenta muchas veces las mismas historias), a veces lloro a pesar de que no es primera vez que lo escucho hablar de esto, porque me dan ganas de retroceder el tiempo y sacarlo de esa pobreza extrema, injusta e inhumana.

Actualmente se habla de hambre a propósito de la pandemia, pero nosotros los privilegiados nunca la hemos experimentado. Nunca he tenido miedo de no saber si mañana habrá almuerzo en mi casa, nunca he sabido lo que no es tener dinero para comprar pan, nunca me he acostado con hambre y soñado con comida.

Pero no podemos ser indolentes frente a una realidad que aún existe. Hay gente que no tiene nada para echarle a la olla en la casa, y peor aún viven la ciudad donde no hay reales posibilidades de plantar alimento o criar animales para cubrir necesidades básicas.

Me da un poco de pena cuando hablan de huertos urbanos o gente que planta cilantro en el balcón, porque eso no esta destinado a cubrir la necesidad de alimentación de una familia... Pero mi abuela tuvo 18 hijos y muchos otros niños que vivían en su casa y ella plantaba de todo lo que era posible cultivar, hacía aceitunas para vender o cambiar, atendía partos de humanos y animales y lo daba todo de sí en los pocos conocimientos que pudo adquirir a lo largo de los años.

El funeral de mi abuela fue toda una revelación para mí.... Decenas de hombres adultos, no emparentados a mi papa, pasearon su ataúd por todo Talca en una procesión como de 200 personas mientras lloraban por la partida de la "Mamita Chela", quien al parecer dio cobijo a mucho niños abandonados del sector.

Esa es la pobreza de la que hablábamos cuando se pidió una renta básica universal para que la gente empobrecida pudiera enfrentar el hambre que vino aparejado del gran temor a enfermarse en plena pandemia.

Estamos hablando de la pobreza que hacía que mi abuela pariera 2 o 3 hijos para recién incurrir en el gasto de ir al registro civil que estaba en la ciudad, para inscribirlos todos juntos. Mi papa tuvo hermanos que no saben realmente la edad que tenían, porque como mi abuela no sabía ni leer ni escribir y los escribió "por lote", nunca se supo su fecha de nacimiento real.

Este Chile aún existe, lejos de Santiago, lejos de las ciudad turísticas, lejos de poder sacar un avance en cuotas en una multitienda...

Hoy hay niños, que al igual que mi papa cuando era niño, no saben cuando será su próxima comida y el hambre les muerde el alma, pero somos indolentes a ello porque nuestras comodidades atenúan en nuestra mente la gravedad de la situación, romantizando por un lado las ollas comunes, y por otro lado nuestro egoísmo cree que es posible salir de ese universo de miseria por si mismos y quienes no lo hacen son, al menos, un poco responsables de su situación.








martes, 23 de junio de 2020

La prisión de la ropa

A propósito de mi sobrina pequeña, me he puesto a analizar mi infancia y la diferencias que existen entre mi crianza y la de mi sobrina, les cuento...

Me crié en una población donde existían cerca de 20 niños de la misma edad (la diferencia mas grande era de 3 años máximo), del cual sólo eramos 2 mujeres.

Debido a lo anterior tuve una niñez bastante libre, tapada en sudor, mugre y moretones de tanto jugar y "pelusear" como le decía mi mamá cada vez que llegaba accidentada, o nos pillaba encaramados sobre un árbol o metidos en un hoyo...

Mi niñez estuvo marcada por buzos deportivos y zapatillas (Para le desgracia de mis padres), ya que carecía de sentido ponerme vestido o ropas rosas para que me revolcara en la tierra.

Mi sobrina por otro lado, su mama (mi hermana) gusta de verla hermosa, siendo justos creo a todos nos gusta verla de colores vivos, ropa brillante y bella, continuamente la viste con ropa que no podría considerarse "apta para el juego" y debido a lo anterior cuando mi sobrina en su inocencia juega como un mono (porque los niños mas felices juegan y se ensucian como monos) suele escuchar reclamos de los adultos preocupados por la integridad de esa ropa que la hace ver hermosa.

Por otro lado, sus primos varios (por su linea paterna, ya que en mi familia es la única nieta) todos hombres y vestidos para la batalla, tienden a excluirla de los juegos porque les significa tener un montón de adultos censurando sus juegos para que mi sobrina no rompa o ensucie su ropa.

Lo que me lleva a la duda ¿Por qué estamos dispuesto a hacerle esto a nuestras niñas? Por qué desde pequeñas les enseñamos que las limitaciones físicas son parte de la vida como mujer? que la incomodidad debe ser la regla general?

Por más que trato de explicarme a mi misma las razones de ésto, no lo comprendo.

Ella quiere subirse al árbol, pero le decimos que se le verá la ropa interior, que se va a ensuciar, que puede herirse de gravedad.

Pero... Los niños, sus primos, están protegidos con pantalón de buzo grueso, polerón y zapatillas colgándose de las ramas mientras ella mira desde el suelo protegida por los adultos.

Podría decir que mi crianza me eximió de dichas censuras... pero no fue así. Ya que a medida que fui creciendo y "haciéndome mujer" comencé yo misma, me imagino por alguna especie de presión social, a dejar de lado la comodidad de mi ropa de niñez y optar "voluntariamente" por la ropa incomoda de mujer inútil, frágil y vulnerable físicamente.

¿Por qué me hice esto a mi misma? Debo admitir que mi elección profesional no ayudó tampoco, porque al parecer para ser abogado no debes ser capaz de nada mas que verte y hablar bien.

Pero más importante ¿Por qué consentimos hacerle esto a nuestras niñas sabiendo que nuestra debilidad física ha ayudado a que seamos vulnerables a ataques y nos imposibilita cualquier tipo de huida si un ataque nos pilla con tacos, cartera y falda tubo?

Nos vestimos como si viviéramos en un mundo seguro para nosotras, y en nuestra negación del peligro, nos sobre exponemos y criamos niñas que serán incluso mas vulnerables por la forma en que nos les permitimos a sus cuerpos reaccionar.

Como puedo revertir esta situación sin ofender las sensibilidades de mis compañeras madres, que comprendo no lo hacen por maldad sino que... No conocemos nada más.

Se nos enseño desde pequeñas a que la incomodidad es parte de ser mujer.... Que se espera que sobrellevemos el dolor, la incomodidad con una gracia propia de las coloridas aves, pero que nos aliena de nuestro cuerpo, ya que requerimos insensibilizarnos de sus necesidades y concentrarnos en lo que tenemos que hacer.

Cuando estoy con ropa cómoda, generalmente es porque me dí la licencia de sentirme perezosa, ya que la comodidad en mi cabeza es sinónimo de flojera.

Una vez mi pareja me pregunto ¿Por qué te gusta tanto estar acostada? ya que el no soporta mucho tiempo acostado una vez despierto, a lo que le respondí.... Cuando estoy acostada nada me apreta, no tengo que sentarme de alguna manera incomoda, ni meterme en mis zapatos, que si bien tengo algunos cómodos, éstos están medidos con parámetros femeninos de comodidad ya que decir "Estos zapatos taco de aguja de 12 cm de altura son comodísimos" es una mentira que sólo creemos las mujeres, ya que cualquier mal paso te puede llevar a una fractura y de preferencia no harías ninguna fila en el banco con ellos puestos, ni mucho menos caminarías por salud, ya que te significaría llegar a casa odiándolos y correr el riesgo de arruinarlos en el proceso.

Trabajaré en mi concepto de comodidad un poco más... Quizás llegue a alguna modalidad que pueda ser de utilidad a mi sobrina o a otra pequeña niña censurada, para que crezca libre, fuerte, flexible, atrevida y segura de sí misma.

Dejaré para otro día mis reflexiones sobre el veneno que no convencen que debemos aplicarnos en la cara para ocultar el cansancio, la vejez o la enfermedad... Será una reflexión para otro día.

lunes, 25 de mayo de 2020

Dependencia económica

Que significa ser dependiente económicamente?
Para explicar esta reflexión debo transparentar mi situación actual... Comienzo por contar que yo solía ser una funcionaria pública, lo fui durante 5 años, y recibía un sueldo estable y suficiente bajo todas las miradas que se le puedan dar (Dejaremos de lado los típicos meses sin sueldo a la espera de la tramitación anual de mis contratos, debido a que finalmente se me pagaban todos los meses adeudados juntos, lo que si bien resta liquidez en dichos meses, es una certeza que ese dinero llegará).

Lo anterior me permitió vivir sin preocupaciones respecto al pago de las cuentas de sobrevivencia como arriendo, gastos básicos, movilización y alimento, con una razonable capacidad de ahorro.

Durante el año 2019, el servicio donde trabajaba se volvió un lugar muy poco grato para trabajar, no por el equipo humano con el cual desempeñaba mis funciones, sino que por decisiones institucionales que sobrepasan cualquier lógica y el comienzo de tratos indignos por parte de autoridades político-administrativas, como rebajas unilaterales de sueldos y beneficios, tales como el pago de licencias médicas, viáticos de viajes laborales entre otras cosas...

Como la situación me descomponía, decidí no aceptar la renovación de mi contrato en condiciones mas precarias y me retire del servicio con la finalidad de independizarme y no lidiar con ese tipo de injusticias.

Fruto de mi decisión mi último día trabajado fue el 30 de septiembre...

No estaba en mis cálculos que el 18 de octubre comenzarían con mas fuerza las protestas sociales, situación que por supuesto no me molesta, ya que coinciden en parte con las razones de mi retiro del servicio público, pero el trabajo independiente de abogado se volvió irregular porque los servicios públicos comenzaron a funcionar de manera restrictiva.

Logré mantenerme con la cabeza a flote hasta febrero del presente año, con un ingreso mucho menor que el mantenía como funcionaria, pero suficiente para cubrir mis cuentas y vivir.

Desde el mes de marzo, con la declaración de estado de excepción por la pandemia.... Esto se ha convertido en un lento suicidio financiero.

Mis ahorros que tenía contemplados para sobrevivir los meses que me costara instalarme como independiente he logrado sortear con poco éxito mi subsistencia como la conocía.

Como conocía mi subsistencia? Pagando todas mis cuentas y aportando a la casa de mis padres dinero mensualmente para ayudar con los gastos de la vejez, que en su caso se abordan con pensiones muy disminuidas en relación con su época laboral (Hablemos de un 33% de su último sueldo aproximadamente).

Hoy... Mis ahorros ya no existen... Y debido a la Pseudo paralización del poder judicial que sólo abordaba temas urgentes, dilatando los tiempos de espera para audiencia hasta después de junio y un manifiesto atochamiento en causas no urgentes, incluso hasta hace menos de una semana no estaban citando a audiencia sino que resolvían "se tiene como presentado, pero se fijará audiencia en su momento"

A eso se le suma que los servicios públicos no judiciales como Conservadores de Bienes raíces, Direcciones de Obras, municipalidades, notarías poco a poco estan recobrando su operatividad, pero con dificultades como por ejemplo para revisar un registro no digitalizado en un Conservador debe pedirse hora con muchos días de anticipación, situación que antes sólo bastaba con concurrir al Conservador y revisar.

Producto de todas esta dificultades solo he recibido pagos por "Causas nuevas" ya que ninguna causa se termina... todas las audiencias de los juicio interpuestos comienzan recién a llevarse a cabo a partir de junio, por tanto es imposible cobrar la finalización de los trabajos.

Ha sido dramático decirle a mi pareja después de 5 años conviviendo... No tengo mi parte del arriendo, no puedo pagar mi mitad de las compras, la mitad de la comida de nuestros perros, la mitas de nuestros servicios básicos.... Sumado a ésto mi pareja tiene una empresa asociada al rubro automotriz que estuvo impedida de trabajar durante todo marzo y abril por decreto municipal.... y ahora sus proveedores se encuentra dentro de las comunas cuarentenadas de Stgo, por tanto aunque venda.... Llegará pronto el momento donde no tendrá stock y no podrá reponerlo.

Hoy mi pareja mantiene nuestra casa con sus ahorros, ya que los míos se terminaron.

Creo que nunca pensé que llegaría a esta situación, el análisis excede si mi pareja le molesta o no la situación o si lo hace de buena gana... YO ESTOY DESTRUIDA.

El temor de enfermarnos y no tener con que cubrir nuestro tratamiento, caer en situación de cesación de pagos respecto a nuestro arriendo.... y un sin fin de problemas que si bien no tienen directamente relación con la dramática situación que esta viviendo la gente que no tiene recursos para alimentarse, significa que yo dejaré de cumplir con mis compromisos.... No respetaré los acuerdos y no pagaré mis deudas no porque no quiera... Porque no puedo. Lo que es un cambio en el paradigma que he vivido toda mi vida.

Me siento responsable por la decisión que tomé sin todos los antecedentes, pero también tengo claro que estaba siendo infeliz trabajando en un lugar que carecía de atributos básicos para continuar ahí, que es como mínimo respetar las condiciones en que te contratan.

Me iré a dormir con el corazón apretado por mi situación financiera.... Y lloraré por la situación social que aqueja a mi gente y a la de todo el mundo en un sistema que esta hecho para quebrarte y abandonarte como persona de bien.

viernes, 22 de mayo de 2020

Pacifísta o simplemente indefensa?

Con mi pareja el tema de la desprotección es conversado con regularidad, comprenderán que mi pololo con cerca de 1,90 mt. de altura y 100 kilos de peso (Llorará porque lo dije, pero le gustan los dulces...) versus mis 1,56 mt de altura y 50 kilos, el siempre se preocupa por lo pequeña y frágil que le parezco.

Es cierto modo me gusta verme vulnerable fisicamente.... Y se que a el le gusta aportar su fortaleza física a ésta relación (Ustedes saben... mover objetos pesados, alcanzar cosas altas, destapar frascos, etc...)

Pero dentro de todo el contexto social y la violencia que siento que empieza a calar hondo en mi país comencé a preocuparme por esta indefención que siempre asocie más a pacifismo que a vulnerabilidad... Me explico, nunca he querido ni he intentado tener un arma porque siento que no las necesito y que no tienen cabida en el estilo de vida que pretende llevar.

Lo que no es raro en una persona académica que estudio derecho como una forma de solución de conflictos ajena a la violencia, detesto con fuerza las armas de fuego y no justifico su detención por parte de personas que dicen tener buenas intenciones. Pero eso es harina de otro costal que abordaré en otro momento.

De vuelta a mi indefensión como ser humano... A propósito de un "altercado" que tuve afuera del local de comida de mascotas, donde por un error manifiestamente mío, una señora muy agresiva me "ofreció combos" estando muy llana a otorgármelos sin mi consentimiento, donde me dí cuenta que realmente soy una persona inofensiva o indefensa, ya que fui la última en percatarme que efectivamente me iban a zurrar, y que no simplemente me iban a gritar la vida como esperaba.

En mi cabeza pensé "las cosas están difíciles, la gente esta atemorizada", y por ultimo no me voy a morir porque me griten la vida y me iré de este lugar con sólo mi orgullo mancillado (cuestión que de plano estoy dispuesta a asumir con tal de no enfrascarme en una pelea física).

Una pelea física no se habría dado jamás... Porque soy incapaz de defenderme físicamente... No tengo experiencias de ese tipo, no tengo fuerza y carezco de entrenamiento de combate. Entrené casi toda mi vida en diferentes áreas de la gimnasia y atletismo... Pero no se dar ni recibir un golpe ya que los entrenamientos no versan sobre eso!

Por tanto soy una flacuchenta chica.... Que si bien aún puede hacer la invertida y conserva algo de la musculatura que algún día ostenté.... Hoy estoy en una total indefención física.

Producto de eso y de mi afición por las películas de artes marciales... Decidí comenzar a entrenarme algo en combate, como medida inicial para por lo menos alcanzar a arrancar si el momento lo merita.

Es una inmensa vuelta de carnero a lo que pienso... Pero decidí que no me molesta, porque hoy me doy cuenta que ser pacifista es una decisión que no he tomado porque carezco de la fuerza y el valor para utilizarlo en contra de otras personas, sino que estoy vulnerable y me he arrebato a mi misma cualquier opción o decisión sobre el tema.

Que pereza tomar esta decisión en estas condiciones, porque a pasado un tiempo desde la ultima vez que entrené y estoy perezosa, blanda, cansada.... y por sobretodo deprimida por el estado de las cosas y la sensación de vulnerabilidad en todos los sentidos.

Comenzaré de a poco... Espero aprender a zafarme de un agarre, a bloquear y recibir golpes con la finalidad de poder huir. Si eventualmente aprendo a golpear y desarrollo la fuerza para hacerlo, por fin podré decidir ser una pacifista con todas sus letras.

Por un pacifismo real.... Necesitamos gente fuerte y buena que perita neutralizar a los fuertes y malos, porque de lo contrario sólo estamos vulnerables a la maldad e indefensos ante la injusticia.

lunes, 18 de mayo de 2020

Esclavitud de pensamiento

En plena pandemia que azota mi país y el mundo, encontré la claridad mental para retomar mi blog... Curioso decirlo a estas alturas, debido a que el estallido social y posterior pandemia me dejo varios meses en una discapacidad mental de la que me costó sobreponerme, simplemente porque pensar en lo que ocurría me producía inmensas ganas de llorar y de quedarme escondida el mundo.

Antes de todo esto, yo era una trabajadora a tiempo completo en el servicio público, situación que me llenaba de orgullo, felicidad y enormes frustraciones, pero lo disfrutaba y se me pagaba buen dinero por ello por casi 5 años.

En el encierro de mi casa, y mi dificultosa inserción a la vida "independiente" como profesional, me diagnostiqué después de varios años, una perdida de la libertad de pensamiento.

Esta libertad de pensamiento hoy lo racionalizo como que las horas en las que trabajaba para el estado no sólo disponían de mi cuerpo físico (atendido a que pasaba promedio de 8 a 12 horas en la oficina dispuesta a realizar cualquier tarea que se me encomendara) sino que también la entera disposición de mis pensamientos...
Pensamientos, estos que todo el día e incluso algunas noches, eran dedicados exclusivamente a mi trabajo, a los problemas de mi servicio, a resolver las frustraciones que surgían para sacar adelante una política pública que, de todo corazón, me convencía como una forma de justicia social que podía ejercer desde mi humilde asiento y pensamiento.

Con el pasar de los días en mi casa, por la pandemia y el teletrabajo, descubrí que mis pensamientos retornaban a convertirse en algo propio, de lo que puedo disponer en todo momento. Que ya no era necesario utilizar a toda prisa mi hora de almuerzo para pagar cuentas, resolver temas domésticos, o simplemente planificar económicamente mis ingresos; tareas que eran ejercidas anteriormente "a la carrera" o de manera negligente de mi parte.

Creo que siempre pensé que el trabajo era algo que se ejercía desde lo físico, como estar físicamente en el trabajo y realizar las tareas como lo haría un maestro constructor, pero que no constituía una entrega desde mi ser profundo, situación que hoy me doy cuenta que durante mis 5 años a servicio del país no sólo entregué mis horas por contrato (sé que le quita profundidad a mi texto el hablar de horarios pactados y no respetados por mi empleador porque mi análisis va más allá del tiempo que le dedicaba a estar en la oficina) sino que entregué una parte profunda de mis pensamientos de manera sistemática y seria, donde mis propios problemas caían en una categoría residual que sólo era atendible en la medida en que mi trabajo y mi cuerpo me lo permitían.

Lo anterior, hoy entiendo, que me alienó totalmente de mi cuerpo... nisiquiera las necesidades básicas biológicas (Comer, dormir, ir al baño) tenían su propio momento, sino que se acomodaban a la necesidad de mi mente de responder a mis propias expectativas de mi trabajo.

Esta esclavitud de pensamiento me ha pegado fuerte... Nunca esperé sacrificar tanto por el sustento, y sentí una gran envidia por aquellos trabajadores que producen cosas con sus manos pero mantienen sus pensamientos libres del yugo de esta esclavitud.

En virtud de la paralización de los servicios públicos, y mi situación profesional de abogada, el trabajo decreció considerablemente y decidí comenzar a ayudar a mi pareja en lo que podía, él es un hombre que trabaja con sus manos en un rubro asociado a la mecánica automotriz, y sentí una libertad increíble en sentir nuevamente el sol diariamente en mi cara, el aire fresco y el contacto con personas en momentos de trabajo pero que se distienden conversando otras cosas mientras la labor se ejecuta.

Que envidia... Esta envidia me llevó a hacer un análisis crítico de mi carrera y de los pilares sobre la cual se sostiene.

Estudiar derecho y ejercerlo requieren necesariamente tener algún tipo de fe en el sistema donde se ejerce, ya que de lo contrario se vuelve un pozo de desolación donde tu percepción del estado se convierte en algo potencialmente peligroso para todos.

Me explico.... Estudias el sistema y navegas en él todos los días para poder trabajar, como parte de tu vida, como una forma de ver el país donde vives y el mundo, y con todo el sesgo político que viene desde el ser y la emocionalidad individual, lo interpretas y lo valores de manera moral, ética y vivencial.

Miras el impacto que tiene en la gente las decisiones que se toman a nivel nacional, ves a la gente tratar de surcar los mares álgidos de la burocracia nacional para tratar de proteger su familia, bienes y forma de vida.

Ves la miseria emocional y la contrastas con la miseria de la pobreza y desprotección de la gente, y te toca darle casi a diario malas noticias, debido a que el sistema no esta hecho para proteger a la gente, sino que ésta construído en base a las solicitudes de personas que están mas protegidos que todo el resto de nosotros para reforzar su poder sobre los bienes y el trabajo de la gente.

Mi socio de oficina (independientes ahora) es mas moderado en su pensamiento, sobre todo cuando yo le explico que "utilidades" no importa como trates de describirlo significa sacarle valor al trabajo ajeno y apropiártelo, probablemente soy tildada de comunista, roja, zurda, o cualquier otro peyorativo que se utiliza para denostar a quien cuestiona que un país produzca una cantidad de bienes y servicios con el trabajo de toda la población, pero que sólo algunos tengan acceso a ellos.

Me desvié (típico de mi).... Esclavitud de pensamiento, desde mi confortable ubicación como funcionaria publica todos mis pensamientos iban dirigidos a lograr con éxito el trabajo que en mi cabeza debe beneficiar a toda la población, pero a la vez me aleja de la población a la cual estoy dirigiendo los esfuerzos, porque me consume, no me permite pensar, criticar el fondo de las situaciones, me ahoga, me adoctrina en que la forma de solucionar es profundizar en burocracia estatal con la finalidad de "determinar necesidades" y "encontrar formas de satisfacerlas", esto siempre considerando que existen "aprovechados" que trataran de violentar el sistema ya sea desde la avaricia o desde la extrema necesidad que nubla la percepción del otro.

Esa percepción del otro que me estaba siendo negada, en gran parte por mi misma y por el estilo de vida que estaba llevando que no era concordante con quien realmente soy, que invalidaba mi pensamiento crítico de las situaciones reales para traducirlos a problemas "administrativos". Por poner un ejemplo, revisar los requisitos que cumple una persona para optar a un subsidio habitacional del gobierno, pero ignorando de manera burocrática de que la necesidad es real, existe hacinamiento, pobreza, violencia, pero al final del día te lleva a desconocer la realidad y transformarla en un mero trámite administrativo.

Desconocer la realidad.... Lo administrativo a excedido la realidad de justicia social. Lo que nos lleva a aceptar una respuesta que es "moralmente y éticamente negativa... pero legal", o sea todos sabemos que la respuesta es mala, injusta, inmoral, estúpida, irrelevante, contradictoria o inútil, pero legal y por tanto lo permitimos.
Y me voy a dormir con una falsa sensación de estar haciendo lo correcto pero no duermo porque se que no lo tolero y siento la pequeñez de mi intervención en el mundo y la fiereza de este sistema que me ata, me constriñe a trabajar utilizando las pocas herramientas que otorga y a mirar impávida la injusticia.