jueves, 25 de marzo de 2021

NIÑOS SIN FAMILIA

Los niños no son pobres, ni acaudalados. Es la situación social económica de los adultos de su entorno cercano los que definen las posibilidades que tiene ese niño de desarrollarse, de seguridad y de afecto.

Esta distinción es clave, sobre todo cuando se discute respecto a la gratuidad de la educación formal.

No es efectivo que los únicos niños descuidados por adultos provienen de familias pobres, ese análisis desborda clasismo.

La realidad es que existen muchos más adultos pobres en el mundo que acaudalados, por tanto si se analiza la población en general pareciera que el porcentaje de niños descuidados proviene mayoritariamente de hogares pobres.

Recuerdo los argumentos de cierto sector político que indicaba "no es posible que todos estudien gratis porque las familias que pueden pagarlo deberían hacerlo, ya que de lo contrario se les estaría beneficiando injustamente versus las familias pobres".

Esta frase de eslogan pareció calar hondo en las personas que han vivido profundamente en la desigualdad económica, considerándolo cierto y justo. 

Pero dicho presupuesto excluye la certeza de que "La gratuidad en la educación formal no beneficia a familias que han podido o no acumular algún tipo de riqueza", sino que beneficia a los niños, niñas y adolescentes que no poseen ningún tipo de recurso propio y dependen totalmente de la "VOLUNTAD" de adultos que, independiente de su situación económica, pueden decidir si satisfacer esa necesidad o no, de manera arbitraria.

Esto expone, especialmente a los adolescentes, a la voluntariedad de adultos que pueden coartar toda posibilidad de independencia por diversos motivos, ya sea porque tienen ciertas expectativas respecto al futuro de los hijos, necesidad de aporte monetario por parte de sus hijos al sostenimiento económico del grupo familiar o simple menosprecio por la educación, entre otras razones entre las que pueden incluirse el castigo desmedido por su orientación sexual o intereses particulares.

El consolidar una educación gratuita abre las puertas a la independencia de adolescentes y adultos jóvenes que podrían activamente forjar su destino. Lo anterior con mayor razón si conseguimos leyes laborales y regulación del mercado inmobiliario que les permitan sostenerse financieramente con independencia de los padres. Algo no muy raro en economías mas razonables que la chilena.



viernes, 19 de marzo de 2021

Profesión y Certificado de Antecedentes

 Trabajando de manera particular me di cuenta de algo muy curioso...

Existe un porcentaje importante de gente con dinero que no termina sus estudios profesionales o posee antecedentes penales o mantiene suspensiones condicionales vigentes ya sea por manejo en estado de ebriedad, riña, violencia intrafamiliar, entre otros temas recurrentes asociadas a carrete o irresponsabilidad social.

¿Por qué me llama la atención esto?

Con respecto a la falta de título profesional.... Me dí cuenta que existimos profesionales ajenos a su circulo social para suplir dicha falencia educativa y formal.

Me explico.... Grandes inmobiliarias con "asesores jurídicos" que cursaron hasta tercer año de derecho o algo así, con grandes sueldos y estabilidad laboral, me contratan a honorarios para hacer todo aquello que dicho personaje no puede hacer.... Presentar demandas, patrocinar escrituras públicas, entre otras gestiones que requieren título profesional y estudio.

Uno pensaría que esto carece de sentido, ya que significa duplicar el gasto en personal, cuando lo lógico sería que la persona contratada de manera permanente fuera yo con todas mis capacidades profesionales y que me encuentro facultada para hacer cualquier gestión que requieran.

En su mundo no carece de sentido.... Generalmente el "asesor jurídico" en comento esta contratado para "otras gestiones" asociadas a negociaciones con círculos económicos a los que yo no tengo acceso porque no pertenezco a dicho circulo social.

Lo mismo ocurre con los certificados de antecedentes penales.... Sólo los aparecidos tenemos que entregar uno para acreditar nuestra honestidad, porque en dichos círculos es irrelevante tener antecedentes penales o no, ya que podrás trabajar sin problemas dependiendo de tu circulo social.

He conocido mucha gente "asesora", contratada por grandes sumas de dinero por grandes empresas, que carecen de título profesional, que contratan arquitectos, ingenieros, abogados, entre otros, para trámites puntuales a honorarios.

Creo que no sé si me molesta o no.... Por un lado soy consciente que el título no asegura la calidad del trabajo o la profundidad y especialidad de los conocimientos, pero bajo esta modalidad jamás contaré con estabilidad laboral.... Ni ninguno de mis compañeros profesionales que batallaron duramente para obtener su título con el enorme sacrificio familiar que significa hacerlo desde la clase trabajadora.

Pero también entiendo que si ellos completaran su formación profesional, menos aún yo figuraría con trabajo en dichas empresas aunque sea a honorario en temas puntuales.




Saltarse la fila

Un día estaba en una notaría con un cliente de gran patrimonio, quien estaba vendiendo parte de ese patrimonio a otra empresa, muy acomodada.... En palabras simples era un muy buen negocio que significaba mucho dinero para ambas partes.

Mi participación en esa reunión se encontraba acotada a revisar mas de 10 escrituras públicas, mediante las cuales se estaba enajenando tierra.

Así me siento en esa mesa, con personas de una clase social a la cual yo le era tan invisible como cualquier persona destinada a servirles, y me dispongo a comenzar mi trabajo de revisión tratando de ignorar lo que pasaba a mi alrededor para poder terminar pronto.

Durante estas mas de 3 horas que estuve revisando y corrigiendo cosas, con la otra abogado invisible, se suscitaron varias conversaciones entre quienes estaban esperando que termináramos, y quiero relatar una en especial que me dejó pensando y reflexionado durante varios días.

Una señora acaudalada contaba que ella "había encontrado el remedio" para evitarse la fila en las notarías cuando le tocaba hacer trámites simples de mesón y había mucha gente. Así contaba, que ella iba a notarías en las cuales se sacaba número y entraba revisando el suelo, porque siempre en una notaría llena había gente que se aburría de esperar y arrojaba el número de espera al suelo cuando se retiraban enojados.

Así ella buscaba y siempre encontraba un número que le convenía y si alguien se daba cuenta de que ella había llegado con posterioridad al número que tenía en mano, ella defendía hasta morir que el número mandaba y finalmente las funcionarias de la notaría TENÍAN que atenderla.

¡Que buena idea!, ¡Nunca se me había ocurrido! -. Exclamaban los otros señores acaudalados, mientras ella repetía una lista de notarías donde dicha maniobra era posible ejecutarla con éxito.

Y yo en mi cabeza dándole vueltas al asunto... 

Finalmente terminé la labor, se firmaron las escrituras y yo me vuelvo a casa, por supuesto con el pago de mis servicios.

Entrada la noche, vuelve a mi cabeza esta historia y empiezo a analizar el porque no logró olvidarla...

Entiendo que la idea original para establecer el orden de prelación en que se atiende a las personas en los negocios responde a un criterio de que "Quienes llevan mayor tiempo esperando, serán atendido antes de aquellos que recién llegan", esto mismo y con posterioridad desembocó en un sistema de números por turnos para que la gente no tuviera que mantenerse en fila, sino que pudiera deambular, sentarse, etc....sin perder su turno por orden de llegada, junto con facilitar la labor de quienes atienden el público.

La historia escuchada en la notaría, supone la "burla" del sistema, en completo desprecio que dicho sistema responde a un tema de justicia social respecto del resto de la gente que se encuentra esperando, lo que genera descontento por parte de los otros clientes y frustración por parte de los funcionarios que no pueden evitar "atenderte" a pesar de que te vieron hacer trampa.

Que ejemplo más simple me dieron para explicar la sensación que me produce el ejercicio de mi profesión en este país... Sólo que en ese ejemplo yo soy la funcionaria que se ve obligada a observar impávida como la gente con mas recursos tiene un desprecio total por las normas básicas de convivencia y justicia que sostienen la comunidad y las relaciones sociales, con la sola finalidad de obtener algún tipo de beneficio y revestirlo de una "justicia" inventada... "El número manda y tengo derecho a que me atiendan" obviando convenientemente que dicho sistema responde a una norma social de convivencia tan básica como la de esperar tu turno.

Transformaron el "número" en un trámite administrativo que opera a su favor... Como ocurre con la mayoría de la legislación actualmente, es por eso que pueden cometer actos inmorales, antiéticos y manifiestamente injustos de manera impune, porque simplemente los revistieron de legalidad.

Hecho éste análisis, compartido con mi hermano, que es mas reaccionario que yo, me culpa por no interferir y haberlo hecho presente... Pero¿ habría hecho alguna diferencia que yo explicara a estos personajes el razonamiento anterior? 

Esta falta de empatía y desprecio por el semejante es un problema de crianza, un desprecio traspasado de generación en generación validado probablemente por muchos antecesores y normalizado entre pares de manera cotidiana... 

El real problema que tenemos como sociedad es que permitimos que tuerzan lo que la lógica y la razón nos indica claramente que es injusto, y les permitimos revestirlo de legalidad.