jueves, 25 de marzo de 2021

NIÑOS SIN FAMILIA

Los niños no son pobres, ni acaudalados. Es la situación social económica de los adultos de su entorno cercano los que definen las posibilidades que tiene ese niño de desarrollarse, de seguridad y de afecto.

Esta distinción es clave, sobre todo cuando se discute respecto a la gratuidad de la educación formal.

No es efectivo que los únicos niños descuidados por adultos provienen de familias pobres, ese análisis desborda clasismo.

La realidad es que existen muchos más adultos pobres en el mundo que acaudalados, por tanto si se analiza la población en general pareciera que el porcentaje de niños descuidados proviene mayoritariamente de hogares pobres.

Recuerdo los argumentos de cierto sector político que indicaba "no es posible que todos estudien gratis porque las familias que pueden pagarlo deberían hacerlo, ya que de lo contrario se les estaría beneficiando injustamente versus las familias pobres".

Esta frase de eslogan pareció calar hondo en las personas que han vivido profundamente en la desigualdad económica, considerándolo cierto y justo. 

Pero dicho presupuesto excluye la certeza de que "La gratuidad en la educación formal no beneficia a familias que han podido o no acumular algún tipo de riqueza", sino que beneficia a los niños, niñas y adolescentes que no poseen ningún tipo de recurso propio y dependen totalmente de la "VOLUNTAD" de adultos que, independiente de su situación económica, pueden decidir si satisfacer esa necesidad o no, de manera arbitraria.

Esto expone, especialmente a los adolescentes, a la voluntariedad de adultos que pueden coartar toda posibilidad de independencia por diversos motivos, ya sea porque tienen ciertas expectativas respecto al futuro de los hijos, necesidad de aporte monetario por parte de sus hijos al sostenimiento económico del grupo familiar o simple menosprecio por la educación, entre otras razones entre las que pueden incluirse el castigo desmedido por su orientación sexual o intereses particulares.

El consolidar una educación gratuita abre las puertas a la independencia de adolescentes y adultos jóvenes que podrían activamente forjar su destino. Lo anterior con mayor razón si conseguimos leyes laborales y regulación del mercado inmobiliario que les permitan sostenerse financieramente con independencia de los padres. Algo no muy raro en economías mas razonables que la chilena.



viernes, 19 de marzo de 2021

Profesión y Certificado de Antecedentes

 Trabajando de manera particular me di cuenta de algo muy curioso...

Existe un porcentaje importante de gente con dinero que no termina sus estudios profesionales o posee antecedentes penales o mantiene suspensiones condicionales vigentes ya sea por manejo en estado de ebriedad, riña, violencia intrafamiliar, entre otros temas recurrentes asociadas a carrete o irresponsabilidad social.

¿Por qué me llama la atención esto?

Con respecto a la falta de título profesional.... Me dí cuenta que existimos profesionales ajenos a su circulo social para suplir dicha falencia educativa y formal.

Me explico.... Grandes inmobiliarias con "asesores jurídicos" que cursaron hasta tercer año de derecho o algo así, con grandes sueldos y estabilidad laboral, me contratan a honorarios para hacer todo aquello que dicho personaje no puede hacer.... Presentar demandas, patrocinar escrituras públicas, entre otras gestiones que requieren título profesional y estudio.

Uno pensaría que esto carece de sentido, ya que significa duplicar el gasto en personal, cuando lo lógico sería que la persona contratada de manera permanente fuera yo con todas mis capacidades profesionales y que me encuentro facultada para hacer cualquier gestión que requieran.

En su mundo no carece de sentido.... Generalmente el "asesor jurídico" en comento esta contratado para "otras gestiones" asociadas a negociaciones con círculos económicos a los que yo no tengo acceso porque no pertenezco a dicho circulo social.

Lo mismo ocurre con los certificados de antecedentes penales.... Sólo los aparecidos tenemos que entregar uno para acreditar nuestra honestidad, porque en dichos círculos es irrelevante tener antecedentes penales o no, ya que podrás trabajar sin problemas dependiendo de tu circulo social.

He conocido mucha gente "asesora", contratada por grandes sumas de dinero por grandes empresas, que carecen de título profesional, que contratan arquitectos, ingenieros, abogados, entre otros, para trámites puntuales a honorarios.

Creo que no sé si me molesta o no.... Por un lado soy consciente que el título no asegura la calidad del trabajo o la profundidad y especialidad de los conocimientos, pero bajo esta modalidad jamás contaré con estabilidad laboral.... Ni ninguno de mis compañeros profesionales que batallaron duramente para obtener su título con el enorme sacrificio familiar que significa hacerlo desde la clase trabajadora.

Pero también entiendo que si ellos completaran su formación profesional, menos aún yo figuraría con trabajo en dichas empresas aunque sea a honorario en temas puntuales.




Saltarse la fila

Un día estaba en una notaría con un cliente de gran patrimonio, quien estaba vendiendo parte de ese patrimonio a otra empresa, muy acomodada.... En palabras simples era un muy buen negocio que significaba mucho dinero para ambas partes.

Mi participación en esa reunión se encontraba acotada a revisar mas de 10 escrituras públicas, mediante las cuales se estaba enajenando tierra.

Así me siento en esa mesa, con personas de una clase social a la cual yo le era tan invisible como cualquier persona destinada a servirles, y me dispongo a comenzar mi trabajo de revisión tratando de ignorar lo que pasaba a mi alrededor para poder terminar pronto.

Durante estas mas de 3 horas que estuve revisando y corrigiendo cosas, con la otra abogado invisible, se suscitaron varias conversaciones entre quienes estaban esperando que termináramos, y quiero relatar una en especial que me dejó pensando y reflexionado durante varios días.

Una señora acaudalada contaba que ella "había encontrado el remedio" para evitarse la fila en las notarías cuando le tocaba hacer trámites simples de mesón y había mucha gente. Así contaba, que ella iba a notarías en las cuales se sacaba número y entraba revisando el suelo, porque siempre en una notaría llena había gente que se aburría de esperar y arrojaba el número de espera al suelo cuando se retiraban enojados.

Así ella buscaba y siempre encontraba un número que le convenía y si alguien se daba cuenta de que ella había llegado con posterioridad al número que tenía en mano, ella defendía hasta morir que el número mandaba y finalmente las funcionarias de la notaría TENÍAN que atenderla.

¡Que buena idea!, ¡Nunca se me había ocurrido! -. Exclamaban los otros señores acaudalados, mientras ella repetía una lista de notarías donde dicha maniobra era posible ejecutarla con éxito.

Y yo en mi cabeza dándole vueltas al asunto... 

Finalmente terminé la labor, se firmaron las escrituras y yo me vuelvo a casa, por supuesto con el pago de mis servicios.

Entrada la noche, vuelve a mi cabeza esta historia y empiezo a analizar el porque no logró olvidarla...

Entiendo que la idea original para establecer el orden de prelación en que se atiende a las personas en los negocios responde a un criterio de que "Quienes llevan mayor tiempo esperando, serán atendido antes de aquellos que recién llegan", esto mismo y con posterioridad desembocó en un sistema de números por turnos para que la gente no tuviera que mantenerse en fila, sino que pudiera deambular, sentarse, etc....sin perder su turno por orden de llegada, junto con facilitar la labor de quienes atienden el público.

La historia escuchada en la notaría, supone la "burla" del sistema, en completo desprecio que dicho sistema responde a un tema de justicia social respecto del resto de la gente que se encuentra esperando, lo que genera descontento por parte de los otros clientes y frustración por parte de los funcionarios que no pueden evitar "atenderte" a pesar de que te vieron hacer trampa.

Que ejemplo más simple me dieron para explicar la sensación que me produce el ejercicio de mi profesión en este país... Sólo que en ese ejemplo yo soy la funcionaria que se ve obligada a observar impávida como la gente con mas recursos tiene un desprecio total por las normas básicas de convivencia y justicia que sostienen la comunidad y las relaciones sociales, con la sola finalidad de obtener algún tipo de beneficio y revestirlo de una "justicia" inventada... "El número manda y tengo derecho a que me atiendan" obviando convenientemente que dicho sistema responde a una norma social de convivencia tan básica como la de esperar tu turno.

Transformaron el "número" en un trámite administrativo que opera a su favor... Como ocurre con la mayoría de la legislación actualmente, es por eso que pueden cometer actos inmorales, antiéticos y manifiestamente injustos de manera impune, porque simplemente los revistieron de legalidad.

Hecho éste análisis, compartido con mi hermano, que es mas reaccionario que yo, me culpa por no interferir y haberlo hecho presente... Pero¿ habría hecho alguna diferencia que yo explicara a estos personajes el razonamiento anterior? 

Esta falta de empatía y desprecio por el semejante es un problema de crianza, un desprecio traspasado de generación en generación validado probablemente por muchos antecesores y normalizado entre pares de manera cotidiana... 

El real problema que tenemos como sociedad es que permitimos que tuerzan lo que la lógica y la razón nos indica claramente que es injusto, y les permitimos revestirlo de legalidad.

martes, 1 de diciembre de 2020

Incomodidad Sexual

Cuando mis amigas adolescentes se iniciaron en la sexualidad y contaban sus historias de su primera vez, yo lo contrastaba con lo que decían mis amigos varones y sonaba a una pesadilla. La percepción que tenían las mujeres era diametralmente opuesta a la de los hombres.

Mis amigas se encontraban inundadas en temores y miedos asociados a su perfil social, como por ejemplo se estilaba recomendarse entre amigas la no realización de felaciones, debido a que si el varón receptor decidía divulgar dicha información no sería posible desentenderse del estigma asociado, situación similar sucedía con ciertas posiciones sexuales (como la penetración vaginal desde atrás con la mujer encontrándose a gatas) y no mencionar el tabú respecto al sexo anal. En general no había que demostrarse muy entusiasta ni conocida en el tema... O por lo menos fingirlo, para no exponerse a escarnio social. 

Poco se conversaba de los dolores de la penetración, o de las incomodidades asociadas, ya que se asumía como algo inherente a la relación sexual.

Mi comienzo en la sexualidad fue temeroso... En parte porque los varones parecían parte de una facción enemiga que podía fácilmente destruir mi autoestima como consecuencia de una actividad (sexual) que claramente ninguna de mis amigas se atrevía a tildar de placentera y yo carecía de otros referentes.

Como consecuencia de lo anterior, me sentí mucho mas segura de descubrir los misterios de la sexualidad bilateral con mujeres, quienes fueron mis compañeras en el descubrimiento del placer sexual. En especial hubo una mujer en mi vida que convirtió la experiencia sexual en una actividad adictiva, totalmente placentera y ajena a todo dolor e incomodidad, y fuimos muy plenas por más de dos años probando absolutamente todo lo que podíamos hacer con nuestros cuerpos en la más completa libertad e intimidad.

Por supuesto nada es eterno, y mi compañera y yo nos separamos después de mas de dos años. Para mi gran sorpresa (y probablemente la de todos que me conocían) mi siguiente interés "emocional" fue un hombre del cuál me enamoré y desee con todas mis fuerzas que me correspondiera.

Logré su atención y comenzamos a frecuentarnos y conocernos (siempre en lo social, afectivo emocional) ya que aún éramos jóvenes y el no tenía muchas experiencias sexuales que añorar, lo que complicó un poco las cosas, ya que nunca mentí sobre mí misma, el sabía de mi pasado con una mujer importante para mí.

Afianzado los sentimientos, comenzó la exploración de esta nueva sexualidad, desconocida para mí, que hizo aflorar los temores de mi adolescencia.... ¿Qué pensará él sobre que hagamos esto o esto otro? ¿Puedo confiar en que no piense que soy una "suelta"? ¿Mi experiencia sexual lo intimidará?.

A los antiguos temores se sumaron nuevos, ¿Cómo se conversan estos temas?, ¿Se ofenderá si le pido que nunca comenté lo que hacemos en la intimidad o eso se da por sentado? 

Cuando finalmente comenzamos a incursionar en actividades sexuales el carecía de toda formación, conocimiento, noción, o apoyo de algún tipo que lo guiara.... Por tanto comenzó un nuevo capitulo en mi vida que, para estos efectos, denominaré "incomodidad sexual".

En primer lugar... Nunca había sentido "dolor" durante el sexo, ni siquiera un poco. La penetración de un pene fue todo menos cómoda, imaginé que se debía a que "era mi primera vez" pero eso carecía de sentido, ya que en mis experiencias sexuales con mi anterior amante femenino también incursionamos con juguetes de diversos tamaños, por tanto al final del día no era el tamaño de la penetración. Siendo honesta.... ¿Cómo puede doler más la penetración de un pene que de un juguete plástico de dimensiones superiores?

¿Entonces que era?... Con el pasar del tiempo lo descubrí, era el momento. Yo no estaba preparada para esa dimensión en ese momento, sino que probablemente lo estaría en un momento posterior.

Cuando descubrí que el problema era el momento, fue peor.... Porque el cuerpo humano es mas honesto de lo que las personas nos atrevemos a pensar o comunicar, por tanto cuando llegaba el momento de la penetración mis músculos involuntariamente se contraían en la expectativa del dolor que mi cuerpo intuía se avecinaba, empeorando la situación. El momento de la penetración se convirtió automáticamente en mi momento menos favorito, y en mis peores días, en mi razón para no iniciar ningún tipo de aproximación sexual.

Con un temor bastante fundado de herir sus sentimientos, me tomó un trabajo mental el comunicar dicha situación y subsanar el momento incomodo. El proceso no estuvo exento de problemas, cuando mi cuerpo se tensaba y el ejercía presión, como olvidándose (convenientemente) de que un cuerpo receptivo no batalla, y que la batalla en ese ámbito debe ser siempre percibida y comprendida, yo me resentía o enojaba, porque después de experimentar relaciones sexuales sin dolor no hay vuelta atrás, nunca aceptarás que alguien disfrute a través de tu dolor, es injusto, es cruel y nunca debemos resignarnos. Pero lo logramos y en pocos meses mi cuerpo ya no temía el momento y era capaz de recibir la penetración en completo relajo y aceptación, y en consecuencia el dolor desapareció.

Superado lo anterior viene la expectativa del placer, ellos cargan con hartos estigmas también de una formación inexistente en el tema y se esperan los correspondientes orgasmos... Que siendo honesta durante un buen tiempo fueron sólo de él, situación que lo llenaba de frustración, esos eran los momentos en que comprendía porque se habla de mujeres que fingen orgasmos, a veces el amor te lleva a tratar de evitarles ese daño pero termina causando uno peor.

Mi frustración por una vida sexual semi satisfactoria, fue bien encubierta con harta comprensión y apelando internamente a todos mis sentimientos por él y en la honesta expectativa de mejora. 

Tuvimos profundas conversaciones respecto a las reacciones del cuerpo, que después del relajo en la penetración, la tensión es buena, bienvenida, y conduce al orgasmo. Que los ritmos deben acompasarse, para llegar a "nuestro ritmo", que no es de él y no es el mío.

Creo que lo más difícil de abordar, es la eyaculación precoz, y en este momento analicémoslo desde lo mas literal del concepto... "Eyacular antes de lo esperado", lo digo de esta forma debido a que un coito de 1 hora puede ser insatisfactorio si no hay conexión o se eyacula en el momento previo al orgasmo femenino y no se subsana con alguna actividad posterior que lo consiga.

Me di cuenta, que como el era inexperto, la eyaculación precoz era su mayor temor y por tanto incurría a cuanta estrategia pudiera darle seguridad, situación que nuevamente trajo inconvenientes...

Noté que en instancias el se "perdía", me refiero a que trataba de pensar en cosas no sexuales o incluso contrarias al sexo, para retrasar el momento de la eyaculación, y eso me sacaba totalmente del momento y la sensación de goce. Cuando eso ocurría, él no "daba en el clavo", pasábamos de estar en un coito donde cada estocada era preciosa, totalmente sincronizada, nuestros músculos tensos como un orgasmo que se sostiene en el tiempo, a algo completamente mecánico que retrocedía el tiempo a un momento muy anterior al goce. 

Situación que a todas luces carece de sentido.... El no me estaba haciendo un favor retrasando su orgasmo, estaba arruinando un momento precioso, que daba lo mismo si el terminaba antes porque si eso ocurría, a veces con tan sólo un par de toques o alguna actividad muy reducida posterior el orgasmo de él, era 10 veces mejor que construirlo de cero.

La eyaculación previa al orgasmo femenino no es esencialmente insatisfactoria, siempre y cuando sea ese el momento en el que ocurre y pueda terminarse en un buen orgasmo de ambos. Pero para conseguirlo hay que sentir cada respiración y cada músculo contraído, no huir de eso por temor a avergonzarse a sí mismo.

Lo anterior... tomó mucho más trabajo. Era dejar atrás la idea preconcebida del sexo, aunque la batalla no terminaba ahí.

Mis cuestionamientos fueron mas allá..... En cada encuentro sexual ¿Debe necesariamente haber penetración ?.... Es la gran pregunta que creo continuó a este crecimiento en lo sexual. ¿Puedo llevarte al orgasmo mediante otro método distinto que no signifique introducir el pene en la vagina y después llegar al orgasmo mediante otro método, sin que sintamos que no tuvimos relaciones sexuales?

Creo que fue lo más difícil de abordar debido a mi pasado sexual con mujeres, tuve mucho miedo a que el pensara que no lo deseaba, o que no estaba satisfecha con él como hombre y añoraba el sexo con mujeres. Pero no se trataba de eso, sino que de la liberación, de no seguir rutas preestablecidas que conduzcan siempre a lo mismo, sino que conseguir el placer de todas las formas posibles.

La sexualidad sigue siendo un tema complejo y cuesta desde lo personal asumir el problema como tal para resolverlo, probar eventuales caminos de solución, para con posterioridad comunicarlo de la manera adecuada, que lejos es la parte más difícil.

Me digo a mi misma "no debo resignarme a una mala sexualidad", "no debo permitir que mis miedos nublen lo que siento", "debo ser capaz de decir lo que siento, "no debo herir los sentimientos de mi pareja al comunicarlo", "debo confiar en quien comparte mi cama o debo dejarlo", "debo pensar siempre en como sentirme mejor y hacer sentir mejor" y por último "NO DEBO CONFORMARME CON MENOS!".




miércoles, 2 de septiembre de 2020

POPULISMO Y HAMBRE

He leído en el último tiempo a propósito de las tramitaciones de retiro del 10% de la AFP, impuesto a los super ricos, remuneración de emergencia, seguros de cesantía, postnatal de emergencia, canastas familiares y un sin fín de discuciones respecto a como enfrentar la deblaque social ya existente en el país pero profundizada con la pandemia.

Cada vez que leo a los expertos debatir respecto a "efectos negativos en la economía" o "créditos blandos para ayudar a la clase media, mi cabecita loca se pregunta ¿estos señores estan locos, psiquiatricos, psicoticos?

Me explico, con mis humildes estudios soy capaz de comprender a lo menos a vuelo de pájaro (como decía mi difunta abuela) la mayoría de los temas tratados y comprendo los argumentos dados a un favor y al otro, como en todo en la vida, nadie esta totalmente en lo correcto ni nadie totalmente equivocado, pero... Es una discusión simplemente teórica!

Siempre los análisis teoricos realizados por los expertos en algún momento deben decantar en lo concreto... Si determinan que una formula no es la mas adecuada deben corregirla, y en la eventualidad que no se pueda, proponer o idear una que si funcione.


Pero posterior a eso, es necesario resolver los problemas sociales que existen en el país, y considero que es muy fácil tildar de "populismo" cualquier medida que trate de implementarse que vaya en auxilio de la extrema pobreza que se ha profundizado por la crisis sanitaria, eso no es razonable.

Este análisis le hace sentido a quien no esta pensando en que comerá mañana, la gente se encuentra viviendo como si fueran animales salvajes en una carrera por la mera sobreviviencia, eso es barbárico en estos tiempos, considerando que yo misma estoy escribiendo desde la comodidad de mi casa, en mi notebook con internet ilimitada, pero por otro lado hay gente que está haciendo cola en una olla común esperando que las raciones alcancen para alimentar a la parentela que espera esa fuente de alimentación, Ojo hay que tener en consideración que en ocasiones esa comida es la única fuente calórica que está recibiendo la gente de algunos sectores.

Mon Laferte dijo en festival de Viña "Hay mucha gente que no sabe lo que es cagarse de hambre", lo paradógico de esta frase es que en estos momentos en el país hay mas gente que sabe lo que es estar privado de alimento, acostarse con hambre para levantarse con la incertidumbre de satisfacer una necesidad tan básica, que acomodados como tu y yo desconocemos.


El humor

Tengo un grupo de amigos muy cerrado que durante toda el tiempo de pandemia nos hemos seguido juntando porque todos trabajamos desde casa y vivimos a una casa de distancia, situación que nos ha permitido acompañarnos y ayudarnos en ese tiempo tan difícil..

Dicho lo anterior, les cuento mi ultima experiencia con la comedia humorística.

El otro día en mi casa compramos vía Comediaplay el último show de Edo Caroe, que es uno de mis humoristas preferidos, su humor negro y odioso me es especialmente divertido, y siendo sincera el show fue tremendo, me cayeron lagrimas de risa en unos momentos y quede totalmente conforme con la rutina.

El problema vino después....

Edo en sus shows tiene un personaje llamado "El tío Nibaldo", que imita a un personaje de su infancia especialmente machista, homofóbico, con un terrible historial de relaciones entre hombres basado en la descalificación y que valida la violencia como una forma válida de comunicación. 

Esto es latamente explicado por Edo desde la perspectiva de que fue difícil para él decodificarse de dicha crianza e imita a la perfeccción el tono, las situaciones y las agresiones del tío durante su infancia. 

El personaje es brillante, te recuerda aquellos episodios en la infancia donde solo había dos tipos de mujeres "las para casarse y las para el weveo", la femineidad como una forma de debilidad corporal y de carácter y un sin fin de traumas en el desarrollo de los niños y adolescentes quienes crecen a la sombre de estos personajes, que existen en la vida real, y que dependiendo de la cercanía se vuelven dramáticamente referentes.

Y todo partió con tallas fuera de la rutina entre amigos jugando video juegos como "maneja como hombre poh wn!", "Ya estay mariconeando".... y esto se extendió en una conversación de la cual debo admitir que me divertí y participé. Todo muy amistoso y siempre haciendo alusión a la rutina de Edo que habíamos mirado todos.

Al día siguiente las tallas continuaron en el mismo sentido, y se sumó la imitación del "enfermito" que hace Edo en su rutina haciendo mofa de una discapacidad intelectual y motora. Lo que debo admitir que no fue tan divertido porque es un poco vergonzoso ver desde afuera hombres viejos imitando el papel y riéndose de algo que en realidad no es muy divertido, pero lo dejé pasar debido a que en la rutina de Edo todo encaja muy bien y me pareció exagerado parar la situación cuando el día anterior me había reído mucho viendo la rutina.

Al tercer día... debo decir que me empezó a apestar, ya que las tallas ya nisiquiera hacían alusión a la rutina, sino que empezó la creación de material nuevo.

Ayer toque fondo con el tema, y decidí tener una conversación seria con  mi pareja sobre el tema debido a que me empezó a incomodar el tono machista de las tallas y la feminista dentro de mí se sintió traicionada.

Amor... Necesito conversar esto contigo... Mi pololo se sorprendió de lo que le estaba diciendo en un principio y me dijo que me amaba y que en ningún caso las tallas eran reales, que yo tenía mi propio espacio y respeto en nuestra casa, que es tanto mía como de él, y que todos me valoraban por lo que soy, pero le pedí que no me diera explicaciones y comencé con mis argumentos:

1.- La rutina perfecta de Edo es divertida, pero lo es especialmente porque la forma ofensiva de referirse a los temas responde a un libreto trabajado por un comediante para un show de comedia, y que en él se burla de las personas que aún en estos tiempos creen que es sano relacionarse de esa forma.

2.- Si bien el lenguaje ofensivo es divertido, existen mas tipos de comedia y es necesario seguir adelante, ya que no voy a estar todos los días conversando con personas que imitan formas de comunicación de personas en situación de discapacidad, se burlan de las mujeres o de los inmigrantes,  porque es ofensivo, ridículo y vergonzoso.

3.- Soy la única mujer en el grupo, por tanto no me voy a sentar mientras personas importantes en mi vida hacen comentarios machistas frente mío, asumiendo siempre que es una broma o que no se refieren a mi (Lo que es igualmente reprochable porque se estarían refiriendo a otras compañeras). Que me resisto a a pasar la vida mirando con indulgencia a quienes realizan los comentarios machistas, homofóbicos o racistas, como lo hacía mi abuela o mi madre con mis abuelos o tíos añejos. Eso es tema superado para mí.

4.- El lenguaje construye realidades, y yo espero estar construyendo un mundo distinto donde todos nos sintamos a salvo, por tanto no voy a fomentar este tipo de comunicación.

5.- Que existe el problema de sentirnos demasiado cómodos con éste tipo de interacción y podemos pasar a repetirlo frente a personas que podrían simplemente no entender la dinámica y ofenderse, o entendiéndola sientan lo mismo que yo considerándola inapropiada en un contexto social o en el realmente peor de los casos simplemente considerarla real y ver disminuida mi posición frente a este grupo de personas que se da la libertad de denostar a las mujeres en mi presencia.

6.- Mi petición fue sencilla, ya que no le pido que se ponga "brigido" y corte todo de raíz, sino que simplemente no se fomente este tipo de comunicación y que tratemos de volver al respeto.

7.- Por otro lado la conversación la tuve con él y no con todos, porque compartimos hogar y creo estar en el derecho de inicialmente no quedar como la "cuatica", situación que estoy dispuesta a asumir si nada mas funciona, sino que a sentirme respaldada por quien dice amarme y busca mi bienestar físico y emocional.

Y por último, y porque creo que toda conversación profunda para que tenga efecto debe partir desde la vulnerabilidad, le conté mis miedos respecto a la situación país actual que se esta viviendo... 

En todos los conflictos sociales, económicos, de revuelta, de guerra civil, de pobreza, de desabastecimiento o de cualquier otra índole, a lo largo de la historia de la humanidad, los grandes perdedores han sido las mujeres, los niños y los desposeidos.

Las guerras, sin importar el país o los motivos, las han ganado los hombres. Los conflictos armados versan sobre hombres con recursos y poder que entregan armas a hombres violentos y sin escrúpulos, para arrebatar lo que sea que los primeros codicien, promesándole a sus mercenarios que en la ocupación territorial pueden hacer y deshacer de manera impune. 

Como dato, las violaciones masivas mas grandes documentadas fueron durante la ocupación rusa en territorio alemán después de la segunda guerra mundial, pero estoy segura que simplemente no existe registro con antelación porque la historia la escriben los vencedores.... O sea los hombres.

Las mujeres se han convertido en botín, con largas listas de agresiones, robos, y violaciones, por tanto me parece un despropósito que con el lenguaje validemos cualquier tipo de vulneración a los grupos de riesgo en este contexto, ya que hoy mas que nunca debemos ser firmes en que no volveremos a tolerar estas situaciones y que en la realidad las condenamos para no volver a permitirlas.

Hoy tenemos que conversar este tema con nuestro grupo de amigos, que esperamos entiendan la postura y volvamos a la convivencia respetuosa que llevamos por mas de 30 años, para volver a reírnos de un show de comedia sin tapujos, simplemente porque es una ficción y no la consolidación como nuestra forma de vida.

Dejo en claro que mi compañero de vida entendió la situación a la perfección y se comprometió a retornar a la misión de paz que iniciamos juntos hace años atrás para exiliar de nuestra vida conductas que violenten la integridad emocional de personas, y que eventualmente puedan ser agredidas o discriminadas por los mismos motivos.

La sensación de seguridad la construimos todos, durante cada interacción de nuestras vidas.

Gracias Edo Caroe por hacerme reír hasta no poder más, y también por permitirme una instancia más de crecimiento personal y de responsabilidad afectiva.

jueves, 23 de julio de 2020

El Hambre

Crecí escuchando las historias de supervivencia y superación de mi padre, quien nació en una pobreza que fue profundizándose a medida que fue creciendo, hasta que cambió su propia historia ya de adulto...

Mi padre nació en una parte rural cerca de Talca, siendo el penúltimo hijo de mi abuela que tuvo en total 18 partos en el campo, mi papa cuenta que muchos de sus hermanos fallecieron a temprana edad, o derechamente en el parto, dice con nostalgia que muchos niños morían en el campo a propósito de diarreas o fiebres no tratadas.

Mi abuela, analfabeta total, quedo viuda cuando mi papa tenía 10 años, quedando sola a cargo de sus hijos, y también acogía a hijos de familiares que vivían en zonas aún mas rurales para que pudieran asistir a la escuela, era conocida como la Mami Chela por muchos niños abandonados quienes encontraron en casa de mi abuela un lugar seguro para estar.

Eran demasiadas bocas para alimentar, en la literalidad de las palabras, en una casa de dos piezas donde se apilaban niños y adolescentes para guarecerse del frío en el invierno.

Mi papa cuenta que muchos de ellos trabajaban en las chacras o haciendas vecinas, donde se les pagaba en verduras en la tétrica modalidad de "Tu paga es todo lo que puedas cargar de vuelta a tu casa", por tanto la niñez de mi papi estuvo marcada por largas jornadas en el campo, y largas caminatas con bolsas con verduras de las chacras para poder preparar comida en casa.

Para entender como mi abuela terminó en esta situación, les explico que ella proviene de una familia del campo, trabajadora de grandes haciendas de Talca, de aquella época, y mi bis abuelo tenía aun compadre solterón quien a los 40 y tantos años aún no "conseguía esposa", por tanto mi bis abuelo no encontró nada mejor que arreglar el matrimonio de mi abuela, analfabeta total, quien tenía 16 años en ese entonces, con su compadre.

Si bien el compadre no fue un pésimo marido para mi abuela (bajo los estándares de la época), le excedía en muchos años y al parecer nunca se imaginó que moriría antes dejándola en la mas absoluta pobreza, pero así ocurrió.

Cuenta mi papi que cuando tenía 8 años un profesor del colegio consideró que el "era buen alumno" y vio potencial en él, y decidió apradrinarlo para que diera los exámenes para asistir a la Normal de Curicó, donde podría internarse para educarse.

El profesor le ayudo a estudiar, lo postuló a la Normal, y cuando aprobó todos los exámenes y lo aceptaron como alumno, le compró el colchón para su litera en el internado y lo fue a dejar con sus cosas para que se instalara.

Mi padre cuenta con una calma asombrosa que no podía creer que en el internado le daban 3 comidas diarias, que si bien eran un poco precarias, eran mucho más que lo que había tenido en la vida.

Cuenta con un poco vergüenza que estudiaba, estudiaba mucho, estudiaba demasiado... Porque su mayor miedo era reprobar y que lo expulsaran, porque eso significaba volver a casa de mi abuela a pasar hambre.

Esa eterna hambre que lo hacía soñar con comerse una bolsa de pan entera, porque esos eran los sueños de mi papa cuando niño.... Comer hasta que no pudiera más, porque en sus recuerdos el acostarse con hambre, levantarse con hambre, trabajar con hambre, sobrevivir con hambre, era la pesadilla en vida.

Mi papi, tiene secuelas físicas de desnutrición infantil, sus piernas lo delatan. A pesar de que mi abuelo era un hombre que media por sobre el 1,80 mts, mi papa sólo alcanzó el 1,65 y los médicos dicen que ambos femur de las piernas de mi padre no se desarrollaron en su totalidad debido a la precaria alimentación y por tanto no pudo crecer en hasta la altura que correspondía.

Hoy si tu miras sus piernas, el largo de sus muslos no es coincidente con el resto de su cuerpo.

Mi papa, si bien nunca fue Allendista, dice "Cuando Allende proclamó el litro de leche diaria por niño" lloró... Lloró por los niños que al igual que él, un litro de leche significaba la certeza de tener algo para alimentarse todos los días.

Mi papa se tituló de profesor, y eventualmente en su vida se convirtió en director de establecimientos públicos, y es un enamorado de la educación pública en general. Siempre peleó por las raciones de alimentación de sus alumnos, porque el tiene un tema con el hambre, sufre aún por ese pequeño niño con hambre que vive dentro de él. El dice que la alimentación infantil debería estar garantizada por el estado, porque los niños no tienen la culpa de las decisiones de los adultos, y generar espacios seguros y cubrir sus necesidades básicas debería ser prioridad para el estado.

Estas son historias en mi vida, que si bien son cercanas, no son parte de mis vivencias. Lo escucho siempre (esta en una edad donde me cuenta muchas veces las mismas historias), a veces lloro a pesar de que no es primera vez que lo escucho hablar de esto, porque me dan ganas de retroceder el tiempo y sacarlo de esa pobreza extrema, injusta e inhumana.

Actualmente se habla de hambre a propósito de la pandemia, pero nosotros los privilegiados nunca la hemos experimentado. Nunca he tenido miedo de no saber si mañana habrá almuerzo en mi casa, nunca he sabido lo que no es tener dinero para comprar pan, nunca me he acostado con hambre y soñado con comida.

Pero no podemos ser indolentes frente a una realidad que aún existe. Hay gente que no tiene nada para echarle a la olla en la casa, y peor aún viven la ciudad donde no hay reales posibilidades de plantar alimento o criar animales para cubrir necesidades básicas.

Me da un poco de pena cuando hablan de huertos urbanos o gente que planta cilantro en el balcón, porque eso no esta destinado a cubrir la necesidad de alimentación de una familia... Pero mi abuela tuvo 18 hijos y muchos otros niños que vivían en su casa y ella plantaba de todo lo que era posible cultivar, hacía aceitunas para vender o cambiar, atendía partos de humanos y animales y lo daba todo de sí en los pocos conocimientos que pudo adquirir a lo largo de los años.

El funeral de mi abuela fue toda una revelación para mí.... Decenas de hombres adultos, no emparentados a mi papa, pasearon su ataúd por todo Talca en una procesión como de 200 personas mientras lloraban por la partida de la "Mamita Chela", quien al parecer dio cobijo a mucho niños abandonados del sector.

Esa es la pobreza de la que hablábamos cuando se pidió una renta básica universal para que la gente empobrecida pudiera enfrentar el hambre que vino aparejado del gran temor a enfermarse en plena pandemia.

Estamos hablando de la pobreza que hacía que mi abuela pariera 2 o 3 hijos para recién incurrir en el gasto de ir al registro civil que estaba en la ciudad, para inscribirlos todos juntos. Mi papa tuvo hermanos que no saben realmente la edad que tenían, porque como mi abuela no sabía ni leer ni escribir y los escribió "por lote", nunca se supo su fecha de nacimiento real.

Este Chile aún existe, lejos de Santiago, lejos de las ciudad turísticas, lejos de poder sacar un avance en cuotas en una multitienda...

Hoy hay niños, que al igual que mi papa cuando era niño, no saben cuando será su próxima comida y el hambre les muerde el alma, pero somos indolentes a ello porque nuestras comodidades atenúan en nuestra mente la gravedad de la situación, romantizando por un lado las ollas comunes, y por otro lado nuestro egoísmo cree que es posible salir de ese universo de miseria por si mismos y quienes no lo hacen son, al menos, un poco responsables de su situación.