Un día estaba en una notaría con un cliente de gran patrimonio, quien estaba vendiendo parte de ese patrimonio a otra empresa, muy acomodada.... En palabras simples era un muy buen negocio que significaba mucho dinero para ambas partes.
Mi participación en esa reunión se encontraba acotada a revisar mas de 10 escrituras públicas, mediante las cuales se estaba enajenando tierra.
Así me siento en esa mesa, con personas de una clase social a la cual yo le era tan invisible como cualquier persona destinada a servirles, y me dispongo a comenzar mi trabajo de revisión tratando de ignorar lo que pasaba a mi alrededor para poder terminar pronto.
Durante estas mas de 3 horas que estuve revisando y corrigiendo cosas, con la otra abogado invisible, se suscitaron varias conversaciones entre quienes estaban esperando que termináramos, y quiero relatar una en especial que me dejó pensando y reflexionado durante varios días.
Una señora acaudalada contaba que ella "había encontrado el remedio" para evitarse la fila en las notarías cuando le tocaba hacer trámites simples de mesón y había mucha gente. Así contaba, que ella iba a notarías en las cuales se sacaba número y entraba revisando el suelo, porque siempre en una notaría llena había gente que se aburría de esperar y arrojaba el número de espera al suelo cuando se retiraban enojados.
Así ella buscaba y siempre encontraba un número que le convenía y si alguien se daba cuenta de que ella había llegado con posterioridad al número que tenía en mano, ella defendía hasta morir que el número mandaba y finalmente las funcionarias de la notaría TENÍAN que atenderla.
¡Que buena idea!, ¡Nunca se me había ocurrido! -. Exclamaban los otros señores acaudalados, mientras ella repetía una lista de notarías donde dicha maniobra era posible ejecutarla con éxito.
Y yo en mi cabeza dándole vueltas al asunto...
Finalmente terminé la labor, se firmaron las escrituras y yo me vuelvo a casa, por supuesto con el pago de mis servicios.
Entrada la noche, vuelve a mi cabeza esta historia y empiezo a analizar el porque no logró olvidarla...
Entiendo que la idea original para establecer el orden de prelación en que se atiende a las personas en los negocios responde a un criterio de que "Quienes llevan mayor tiempo esperando, serán atendido antes de aquellos que recién llegan", esto mismo y con posterioridad desembocó en un sistema de números por turnos para que la gente no tuviera que mantenerse en fila, sino que pudiera deambular, sentarse, etc....sin perder su turno por orden de llegada, junto con facilitar la labor de quienes atienden el público.
La historia escuchada en la notaría, supone la "burla" del sistema, en completo desprecio que dicho sistema responde a un tema de justicia social respecto del resto de la gente que se encuentra esperando, lo que genera descontento por parte de los otros clientes y frustración por parte de los funcionarios que no pueden evitar "atenderte" a pesar de que te vieron hacer trampa.
Que ejemplo más simple me dieron para explicar la sensación que me produce el ejercicio de mi profesión en este país... Sólo que en ese ejemplo yo soy la funcionaria que se ve obligada a observar impávida como la gente con mas recursos tiene un desprecio total por las normas básicas de convivencia y justicia que sostienen la comunidad y las relaciones sociales, con la sola finalidad de obtener algún tipo de beneficio y revestirlo de una "justicia" inventada... "El número manda y tengo derecho a que me atiendan" obviando convenientemente que dicho sistema responde a una norma social de convivencia tan básica como la de esperar tu turno.
Transformaron el "número" en un trámite administrativo que opera a su favor... Como ocurre con la mayoría de la legislación actualmente, es por eso que pueden cometer actos inmorales, antiéticos y manifiestamente injustos de manera impune, porque simplemente los revistieron de legalidad.
Hecho éste análisis, compartido con mi hermano, que es mas reaccionario que yo, me culpa por no interferir y haberlo hecho presente... Pero¿ habría hecho alguna diferencia que yo explicara a estos personajes el razonamiento anterior?
Esta falta de empatía y desprecio por el semejante es un problema de crianza, un desprecio traspasado de generación en generación validado probablemente por muchos antecesores y normalizado entre pares de manera cotidiana...
El real problema que tenemos como sociedad es que permitimos que tuerzan lo que la lógica y la razón nos indica claramente que es injusto, y les permitimos revestirlo de legalidad.
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